lunes 24 de marzo de 2008

Vanderlei de Lima

Corría el verano de 2004, lo pasé estudiando unas pocas asignaturas que tenía pendientes mientras continuaba mi beca en HP por las tardes, yo pesaba alrededor de 110 kilos y mi vida deportiva se resumía a jugar una vez por semana en el equipo de baloncesto de HP (si jugaba) y quedar algún día suelto con algunos amigos para jugar al frontón, y nada más. El 29 de agosto hice un descanso en el estudio para ver el maratón de los juegos olímpicos, todavía no corría, pero me gustaba el deporte.

Opening_Ceremony_Athens_2004_Fire_rings

El maratón discurría por las calles de Atenas, había mucho ambiente, mucha gente animando y yo soñaba con participar alguna vez en uno, aunque lo veía como un imposible. Al poco tiempo ya se formó un grupo en cabeza, en el que iban Julio Rey y José Ríos (recuerdo esas gorras blancas), y allá por el kilómetro diez (en 31:54) se empezaban a escapar los corredores. Hasta el kilómetro 20 no hubo un corredor destacado de verdad, y ése fue Vanderlei de Lima, que pasó el medio maratón en 1:07:22 con quince segundos de ventaja sobre el grupo. En el kilómetro 25 (1:19:32) los españoles se quedaron atrás y el grupo perseguidor se redujo a Tergat, Baldini, Gharib y Meb Keflezighi que iban 35 segundos detrás. La carrera se ponía de cara para el brasileño y poco a poco iba aumentando su ventaja, el kilómetro 30 cayó en 1:35:02, Tergat cedió y sólo quedaron Baldini, Gharib y Meb Keflezighi persiguiendo a Vanderlei de Lima a 46 segundos. Kilómetro 35 en 1:50:08 y el trío perseguidor estaba ya a 52 segundos de Vanderlei de Lima, el brasileño se escapaba cada vez más y parecía que nada podría quitarle el oro.

Y aquí fue cuando pasó lo que parecía increíble. Mis ojos no creían lo que estaban viendo cuando apareció un energúmeno disfrazado de no sé qué que salió de la nada y se llevó al pobre brasileño al suelo, entre el público. Nos quedamos todos con el corazón encogido, cualquiera de los que en ese caluroso verano estábamos viendo la televisión hubiésemos matado al dantesco personaje si hubiésemos podido agarrarse a través de la pantalla. La situación se resolvió en unos pocos segundos, pero tras el incidente, la ventaja de Vanderlei de Lima quedó reducida a unos veintipocos segundos, y nuestro amigo siguió corriendo con un ritmo diferente.

mar_113900d


Vanderlai de Lima perdió la poca ventaja que le quedaba sobre sus perseguidores, y en los veinte minutos restantes de carrera fue sobrepasado primero por Stefano Baldini y después por Mebrahtom Keflezighi, finalmente quedó tercero, pero terminó la prueba con una sonrisa en la cara y los brazos en alto, dando las gracias al público del estadio Panathinaiko, el cuál había seguido la prueba por las pantallas del estadio y le ovacionó estruendosamente. Después, sus declaraciones y su actitud fueron un ejemplo de humildad y deportividad para el resto de personas: "No le guardo rencor al agresor. Me entrené durante cuatro años para conseguir el sueño de ganar una medalla y, gracias a Dios, lo he conseguido. Me siento realizado como atleta".

xin_360902091530015327292

El hijo del mal que agredió a Vanderlai fue identificado posteriormente como Cornelius Horan, un sacerdote irlandés considerado a sí mismo como un profeta, el cuál ya había protagonizado alguna otra escena similar el año anterior invadiendo el circuito de Silverstone durante la celebración del Gran Premio de Inglaterra de la Fórmula 1. Cornelius Horan llevaba escrito en el pecho "The second coming is near - says the bible - Grand Prix Priest", una profecía de la biblia israelí. Lejos de patalear o pedir que se repitiese la prueba, Vanderlai de Lima hizo las siguientes declaraciones: "La agresión me rompió el ritmo y recuperarlo fue muy difícil. No quito mérito al ganador, pero creo que sin el incidente podría haber llegado en mejores condiciones de disputar la victoria. Mi felicidad es mayor que mi tristeza".

1093862940_extras_noticia_1_0

Al día siguiente de la prueba, el 30 de agosto, el presidente del Comité Olímpico Brasileño, Carlos Arthur Nuzman, solicitó a la Federación Internacional de Atletismo que concediese una segunda medalla de oro en el maratón a Vanderlei de Lima. Sus palabras sonaban ambicionas y parecía que nunca se rendiría con este tema, sin embargo nunca volvió a saberse y el atleta brasileño se quedó con el bronce. Tras el incidente, Cornelius Horan fue condenado en Atenas a un año de prisión condicional. El tribunal ateniense podría haberle impuesto una pena máxima de cinco años de cárcel, pero se utilizó su estado mental como atenuante y sólo le condenó a un año de prisión condicional que nunca se hizo efectivo, pues tras pagar 3000 euros por el incidente, no cometió ningún delito en los tres años siguientes y nunca llegó a entrar en prisión.

7 comentarios:

ELMOREA dijo...

Pedazo de mamon el Cornelius este...no recordaba yo esto.
Y aprovechando la faldita, no podian haberle pegao un retorcijoncillo en los huevos (con perdon, no volveré a decir esdrújulas en vano)

PaSCuaLiN dijo...

No se si la narración es tuya, pero me ha emocionado...

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

elmorea: La verdad es que está claro que el castigo se quedó corto, muy corto, llevas razón, una castración rauda hubiese sido mejor :)

pascualin: claro que es mía la narración, sólo recordé el incidente y busqué fuentes y datos para hacer el artículo con más información. Me alegro de que te haya gustado :)

nando75 dijo...

Para que luego digan que la tv es mala. Pedazo de narración, gracias por recordar este momentazo.

C2C saludos

Ana dijo...

[mode filosofía barata on]
Correr maratones al nivel de Vanderlei es dificilísimo; hay que ver lo fácil que resulta mandarlo todo al traste. El mundo está hecho para que ganen los malos. :(
[mode filosofía barata off]
Lo flipante es cómo se lo tomó el tío; hacen falta muchos Vanderleis (y no me refiero a la velocidad).

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

nando75: gracias a ti por leerlo. Lo que es malo es los tomates y compañías...

ana: lo difícil que es construir algo y lo fácil que es destruirlo... sí... así es la vida :)

Anónimo dijo...

vi esta marathon despues de una noche de excesos. En el sofà, sin dormir por todas las drogas que me habia tomado, vi la luz. Al dia siguiente dejè de fumar, y a causa de la ansiedad, empecé a correr (ese dia 15 minutos y casi vomito...)
Al cabo de tres meses, mi primera media marathon. Un año y tres meses despues, le dediqué a Vanderley la marathon de Donosti 05, que corrí en 3h 31 minutos.
A dia de hoy ya he corrido 5 marathones, y por supuesto sigo sin fumar y sin tomar ninguna droga. xavi de vilanova