viernes 22 de mayo de 2009

Debutando en triatlón

Queda una semana para que el próximo 30 de mayo me junte con otros locos de la colina en la Casa de Campo para el que se será mi debut en este deporte, como diría Slowpepe: Hita goes tri.

No debería haber elegido este triatlón para debutar, porque es de distancia olímpica (1500m nadar + 40km bici + 10km correr), creo que debe ser como si alguien debuta en las correrías directamente en una media maratón, pero es que en esto del triatlón no es tan fácil encontrar competiciones, y para las poquitas que hay, no quiero perderme la primera. Además de que el año pasado no pude debutar por culpa de una lesión, así que ahora voy a por todas. La competición es el Triatlón de Madrid, yo voy con lo que se llaman "grupos de edad", y compito el sábado por la mañana, el domingo van los élites en el mismo circuito, en el Campeonato del Mundo de triatlón. El circuito consta de:

1500 metros de agua:


40Km de bici:


10Km de carrera a pie:


Os podría decir que creo que voy bien para hacerlo, porque he hecho bastantes veces cada cosa por separado sin problema, sobre todo lo del correr 10 kilómetros, pero por ejemplo también he nadado algún día en la piscina los 1500 metros en 30 minutos, lo cuál creo que está bastante bien. También os podría decir que tengo tantas ganas de hacer un triatlón que el entusiasmo gana y que me veo bien para terminar una prueba así. Pero lo que de verdad os digo, es que la sensación que tengo es de miedo terrible ante algo que no he hecho en mi vida y que no sé cómo saldrá, he decidido que para ser mi debú no debo exigirme nada, simplemente terminar bien y contento. Si no me ahogo (o me ahogan) en el Lago de la Casa de Campo, ya os contaré cómo me va en esto del triatlón, ¡crucemos los dedos!

sábado 16 de mayo de 2009

Dos formas de entrenar un maratón

MAPOMA 2008 fue el primer maratón que entrené en condiciones, o bueno, mejor dicho, el primer maratón que fue precedido de un montón de rodajes largos y un kilometraje más o menos serio. Como salía de una lesión, la idea era ir aumentando poco a poco el kilometraje semanal hasta conseguir correr largas distancias sin desgastar el cuerpo. Semanalmente metía un rodaje largo cada vez mayor hasta llegar a hacer un rodaje de 25 y 30 kilómetros, así el cuerpo se hace resistente, se acostumbra a ir quemando grasas durante la carrera y evitar el temido muro, efectivamente, no hubo muro. Aquí está el entrenamiento que hice.

MAPOMA 2009 ha sido el primer maratón que he entrenado siguiendo un plan de entrenamiento más serio, metiendo series además de los rodajes largos y acompañando las carreras de varias sesiones semanales de natación, que además de ser un complemento perfecto, descarga las piernas y fortacele la espalda y otras zonas; el entrenamiento combinado y el multideporte no es ninguna tontería. Además corrí cinco medias maratones antes de la prueba. Con todo esto, el cuerpo se hace duro, se acostumbra a la caña y también se evita el temido muro, efectivamente, este año tampoco ha habido muro. Aquí está el entrenamiento que he hecho.

Obviamente, el cuerpo está diferente y las sensaciones son muy diferentes. Yo el año pasado me sentía resistente, como si pudiese correr por horas sin desgastarme, pero no me sentía fuerte. Este año la sensación de resistencia era menor, sin embargo me sentía muy duro, hecho un toro, incluso hasta veloz. Por eso tenía algo de miedo en la línea de salida, porque no sabía si así sería capaz de correr 42 kilómetros y aguantar el desgaste. Está claro que los rodajes largos son necesarios para correr un maratón, la clave está en enseñar a tu cuerpo a rodar sin desgaste, a ir generando energía durante la carrera, sin eso estás jodido porque es fundamental. Sin embargo, las series largas son un complemento buenísimo, lo uno te hace resistente y lo otro te curte, endurece tu cuerpo y te hace "todo terreno". Hablando con Barney después del maratón me comentó que él mete dos días de series semanales, me parece una buena idea, teniendo en cuenta que los días de rodaje sostenido no han sido muy productivos, seguramente para mi próximo maratón intente sustituirlos por otras series.

Una cosa bonita de este deporte es ésta, irse conociendo a uno mismo poco a poco y ir viendo qué entrenamiento es el más adecuado para uno. En mi caso, tras cuatro maratones voy afinando, y ya le voy cogiendo el truco a la distancia, por si os sirve, éstas son las pautas:

1.- En general: Nunca salgo a correr tres días seguidos, procuro no salir a correr dos días seguidos, siendo ideal alternar días de correr y nadar. Salir a correr tres días semanales me parece suficiente, añadir un cuarto me lesiona, con tres ando rozando la lesión pero aguanto.
2.- Si voy pillado de tiempo para entrenar el maratón, o si he salido de una lesión, me quedo con los rodajes largos, aumento los kilómetros semanales sin añadir un 10% más de kilómetros de una semana para otra, dos días de rodajes tranquilos y un día de rodaje largo. A un mes del maratón una salida de 25 kilómetros, a dos semanas del maratón una salida de 30 kilómetros y a partir de ahí a reducir. Galloway siempre es una buena opción.
3.- Si puedo entrenar bien el maratón, la regla del 10% importa menos, al día de rodaje largo (pero de como mucho un par de horas, como mucho 21 kilómetros) le añado otro día de series largas, de 3000, 4000 metros.
4.- 12 semanas de entrenamiento previo para el maratón está bien, 10 semanas también, incluso me atrevería a decir que con un par de meses si vengo de una buena época, serviría. 500 kilómetros de preparación en esas 12 semanas está genial, si voy pillado de tiempo o he salido de una lesión, superando los 300 kilómetros también sale la cosa bien. 40 kilómetros semanales está bastante bien, si me acerco a los 50 kilómetros me estoy acercando también a la lesión, entre 40 y 50 es la cifra buena.
5.- El ritmo para correr el maratón en el caso primero es por sensaciones, tomando como referencia un poco los rodajes más largos, quizá algún día encuentre la forma, quizá el método de Malagueta de correr un kilómetro a tope y pasar los minutos a horas y los segundos a minutos no esté del todo mal. En el segundo caso, me quedo con el 2x6000, que me parece un sistema cojonudo.
6.- Después del maratón, dos semanas de relax, nadar un poquito le viene genial a las piernas. Nada de salir a correr antes si quiero evitar lesionarme.

Muchos se echarán las manos a la cabeza leyendo estas líneas, en las revistas especializadas están hartos de decir que entre 60 y 100 kilómetros semanales para empezar a pensar en hacer la inscripción, y que como poco cuatro días semanales. Pero bueno, yo así me lesiono, y de la forma que lo hago, corro maratones disfrutando un montón, que es lo que yo quiero, en el fondo es a lo que me dedico, y si de verdad soy un corredor popular, así entrenaré, y si las marcas salen, bien, y si no salen, pues a divertirme igualmente.

lunes 4 de mayo de 2009

XXXII Maratón Popular de Madrid

Este ha sido mi cuarto maratón, aunque en muchos aspectos, las sensaciones han sido de primero: era la primera vez que había hecho un plan de entrenamiento en condiciones para maratón, la primera vez que no entrenaba un maratón recién salido de una lesión, la primera vez que intentaría correrlo sin hacer pausas para andar, así que ante tanta presión, la noche antes la pasé fatal, incluso llegué a soñar que corría el maratón con zapatillas de estar en casa y me daba cuenta de ello en el kilómetro 15. También tuve dolores premaratón, unos justificados y otros no, pero intenté achacarlos todos a los nervios y no pensar en ello. El test que había hecho en su día decía que iba perfecto para la marca objetivo, y toda la teoría apuntaba a que lo iba a conseguir. La práctica me había demostrado alguna vez que el maratón es mucho maratón y que puede pasar cualquier cosa, pero no por eso iba a rendirme antes de empezar, si "teóricamente" podía hacerlo, entonces iba a dar el todo por el todo, me grabé a fuego el 5:40/Km de ritmo medio para bajar de esas ansiadas 4 horas.


Este año Espirulina iba con los patinadores de cierre de carrera, me encontré con mi madre, unas fotos con las chicas, despedida y al mogollón de gente. Me meto donde puedo un poco después del globo de 4:30, total, qué más da, tampoco tenía pensado correr a toda velocidad el primer tramo de Castellana, ¿no? Me pongo a estirar, y cuando me doy cuenta ya empieza a moverse la gente, me quedo sin estirar un cuádriceps, intento calmarme y venga, a empezar despacio.


Lo de empezar despacio me lo tomo muy al pie de la letra, entre que empezó a llover (una lluvia fina que me pinchaba cabeza y orejas), que me dolía el tobillo derecho (un dolor nuevo, y dolor de verdad, no de nervios) y que todo era cuesta arriba (la de veces que habré subido la Castellana corriendo), las sensaciones no eran muy buenas, llego al Km 5 en 28:50 (a 5:46/Km) y empiezo a pensar que como el día no mejore adiós marca y adiós buenas sensaciones, calma, no ha pasado ni media hora de carrera. Pasamos por Chamartín, un feo puente de la zona y empezamos a bajar, intento recuperar el tiempo perdido al principio, además parece que poco a poco va dejando de llover y se corre mejor, la humedad del sol evaporando el agua hace que se respire peor, pero al ser bajada voy tirando poco a poco y paso el Km 10 en 56:31 (a 5:39/Km), echo cuentas y estoy en tiempo, he recuperado el tiempo perdido al principio, me motiva mucho saber que estoy otra vez dentro, sólo me quedan 2,5Km para llegar a Cuatro Caminos donde me espera mi amigo Pascualín, y a partir de ahí viene lo mejor del recorrido, me animo y llego en un momento, allí está también mi madre que nos saca esta genial foto:


Ahora se hace mucho más ameno el camino, vamos charlando de vez en cuando, contando los kilómetros, y además es la parte más bonita; Guzmán el Bueno, Alberto Aguilera, San Bernardo, Bilbao, Alonso Martínez y sin enterarme ya estoy en el Km 15 en 1:24:04 (a 5:36/Km), empiezo a pensar que igual estoy yendo demasiado deprisa en la bajada, me asusto de pensar que quizá tenga que pagar el pato después, tengo dos opciones: o guardar pulsaciones o guardar tiempo, opto por la segunda opción, total, iba bien de sensaciones, las pulsaciones no se me disparaban y era todo cuesta abajo, casi daba pena no dejarse llevar. Termina la calle Hortaleza y salimos a la Gran Vía, otra vez mi madre y otra bonita foto:


Este año no hay batukada en Sol, bueno, a ver si terminan ya pronto las obras, tiramos por Mayor y nos plantamos en un momento en el Palacio Real, llegamos a la media maratón en 1:58:21 (a 5:36/Km), genial de sensaciones y pulsaciones, y aquí se queda Pascualín, que se duele de los gemelos, fue genial correr todos esos kilómetros acompañado, se me pasaron volando (¡mil gracias!). Y enfilamos hacia la Casa de Campo, donde mi tripa me juega una mala pasada, ya me había dado algún aviso, pero esta vez era la definitiva: "o ahora mismo o en los próximos 500 metros, donde tú quieras", así que, diciéndolo finamente, recién entrado en la Casa de Campo me alivié tras unos densos arbustos; momento escatológico del día. Cuando pasé por el kilómetro 26 eché cuentas y vi que había perdido dos minutos. Maldije una y mil veces a mi estómago y seguí corriendo, total, ya no podía hacer otra cosa por enmendar la situación.

La temida, austera y diáfana Casa de Campo pasó bastante más rápido de lo que yo creía, el muro no llegaba y yo mantenía mi ritmo constante pensando en llegar al kilómetro 31, a la salida, me esperaba Espirulina para hacer conmigo el último trozo, me lo planteé como un pequeño reto, total, eran sólo cinco kilómetros más, y mientras hacía la cuenta atrás llegué a la cuesta del Lago, donde me frené un poco, y empecé a disfrutar de su grata compañía, allí la vi con una camiseta rayista, ahora empezaría a ir en volandas. Fue un antes y un después, por la buena liebre y porque además al llegar al kilómetro 32 me llevé una grata sorpresa, el crono marcaba 3:00:30, es decir, que me quedaba algo menos de una hora para 10Km; iba sobrado. Así se lo hice saber a mi compañera y empezamos la ascensión con mucha cautela, vimos a Lander disfrutando su mini-maratón mientras esperaba a Carlos, le deseamos suerte y seguimos. Llegó el Calderón, llegó el Viaducto de Segovia y el ritmo seguía constante, allí nos esperaba mi madre para otra buena foto:


Borja era mi siguiente hito, me esperaba en la plaza de Embajadores, en el Km 38, sólo 3 más y ya estaría allí, esta parte de subida se me estaba haciendo durísima, la cuesta de la calle Segovia, el Paseo Imperial, Acacias, arriba arriba arriba, tuve un amago de muro, una pequeña pájara, pero no le dejé que me durase más de 10 minutos, quedaba poco y no podía dejar escapar el maratón ahora que ya no quedaba nada, y así llegué al 38, donde Borja me esperaba cámara en mano, camiseta del Rayo, seguimos subiendo los tres, iba flotando, me sentía ligero, con mucha fuerza, veloz, no parábamos de adelantar corredores. Que ilusión me hizo cuando se empezó a ver Atocha al fondo, lo peor ya había pasado, ahora empezaba lo bueno. El vídeo es cortesía de Borja (¡gracias por grabar!), disculpen ustedes mi vocabulario soez :)


Ambientazo en Atocha, no podía ni quería parar, estaba disfrutando como nunca, estaba siendo mi mejor carrera con diferencia, devoraba los kilómetros uno tras otro, pasamos el Km 39 en 3:40, sabía que iba a bajar de 4 horas, ahora sólo quedaba saber cuánto, podía apretar y decidí que esos últimos 3 kilómetros serían donde me exprimiría, la cuesta de Alfonso XII la iba a subir a todo trapo, y si hay que sufrir se sufre. Al llegar al principio de la cuesta veo a mi hermano cámara en mano, le grito y empezamos a subir.


Ahora íbamos los cuatro cuesta arriba, jamás había corrido tan acompañado, notaba la fuerza en mi cuerpo, me hubiese subido el Everest en ese momento, llegamos al Km 40 en 3:45:51, pero yo no sentía que llevase 40 kilómetros en las piernas, ¡iba volando! A mitad de la cuesta veo a Tecolinha y a Pedrín jaleándonos, les saludo en lo que me parece una millonésima de segundo, Ana no puede seguirme y se queda atrás, me duele dejarla pero no puedo parar. Después dejo de ver a Borja, supuse que también se quedaría, y sigo con mi hermano hasta que me dice que ya no puede más, yo sigo adelante, el maratón está a punto de terminar. El vídeo es cortesía de Ángel (¡gracias por grabar!), disculpen ustedes mi vocabulario soez :)


Giro y entro en el Retiro, la recta final, me emociono pensando lo que ha sido este maratón, empiezo a recordar los días que he salido a correr con frío, con viento, con granizo, con mal cuerpo, sin ganas, todo tiene ahora su recompensa cuando veo el arco de meta, se me levantan los brazos solos, grito de emoción y de rabia, paro el crono, lo he conseguido, con nota, no se olvidarán ninguno de los maratones que he corrido, pero éste se me quedará grabado a fuego como el día que me comí el maratón: 3:57:40.


Me salen unas pulsaciones medias de 162, ritmo medio de 5:37/Km, pero me da lo mismo, lo que más me satisface son las buenas sensaciones que tuve y el haber terminado un maratón de menos a más. Después me fui a buscar a mis liebres y a partir de aquí ya se lo pueden imaginar, me tocó invitar a los allí presentes, y con mucho gusto.


Nos juntamos con Javi Hervás (otro gran triunfador del tiempo), Pedrín y Tecolihna (futura maratoniana aunque ella todavía no lo sepa), Pablo (maratoniano por las buenas causas), Barney (echándole un par al maratón, y nunca mejor dicho), con Borja, Ana y mi hermano. Buena conversación y buena celebración. No quiero terminar sin agradecer infinitamente a mis acompañantes del maratón lo mucho que se lo han currado, es muchísimo más fácil correr un maratón pensando en cuánto te queda para tu siguiente acompañante, que en cuánto te queda para la meta, la compañía que tuve este día es impagable e inmejorable, por mucho que no lo parezca, sin ellos nunca lo habría conseguido. Bueno, y ahora a descansar y a pensar en próximos retos.